Lo pequeño tiene a veces más valor que lo grande. El hombre ha construido inmensos rascacielos en las grandes ciudades, pero cuando pronuncia una palabra con amor o da un beso, o brinda una caricia y una sonrisa, eso se transforma en algo gigantesco.
«La conciencia —dijo un poeta— es muy pequeña, pero el mundo cabe adentro.» Así también son el pensamiento y la memoria: pequeños, pero capaces de contener millones de conceptos y de concebir inmensos ideales.
Lo mismo sucede con el corazón. Ni es grande ni fuerte, y sin embargo nuestra vida depende de él.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario